miércoles, 12 de marzo de 2014

Sebastião Salgado, el fotógrafo ecologista


Las mejores apuestas del fotoperiodismo se reúnen en la agencia Magnum, la más prestigiosa del sector. La mayoría de los profesionales daría lo que fuese por aparecer en su lista. Sin embargo, Sebastião Salgado renunció a su privilegiado puesto para fundar su propia agencia, Amazonas Images. Algo especial tiene este fotógrafo, implicado de forma desmesurada con el medio ambiente, para abandonar la plataforma más influyente y comenzar su andadura desde cero. La agencia está intimamente ligada a los ideales de su fundador, y se esfuerza en poner cara a los rincones inexplorados del planeta.
Su pasión por la naturaleza es compartida por su mujer, quien edita los libros y organiza las colecciones de Salgado. Ambos colaboran en varias organizaciones ecologistas, documentan los abusos humanos sobre el paisaje y... ¡tienen su propio bosque! Una de sus máximas es que el 46% del globo es aún territorio desconocido, marginado e infinitamente bello. 

Amazon, el comecocos del papel

La industria de libros impresos en papel no está viviendo su mejor momento y la razón se puede definir en una palabra: Amazon. A finales de 2011, la compañía estadounidense llegó al mercado español con su servicio Kindle. Fue un aterrizaje que encendió la mecha en un sector que hasta entonces se había mostrado demasiado cauto y prudente ante los cambios digitales. 2012 fue el año de las prisas para muchos. LaCasa del Libro lanzó Tagus. Apple había abierto su ibookstore sólo unos meses antes, y Google Play también tenía previsto su servicio de venta de ebooks. La idea era posicionarse cuanto antes, pero sin una dirección muy clara.

Esto generó desconfianza en los editores, que se enfrentaban a un debate moral entre subirse a un tren que arrancaba demasiado deprisa y con unas condiciones leoninas impuestas por el gigante Amazon. Los resultados se observan fácilmente en los gráficos del anuario de estadísticas. Obviamente los que más se salvaban de esta guerra del progreso eran los de ciencias sociales y humanidades, necesarios para el estudio y prácticos en papel. Lo que no indica la estadística es la caída estrepitosa en ventas por parte de las grandes editoriales. Ante esa situación, se vieron en la necesidad de bucear en la red para encontrar un manual de supervivencia que finalmente se tradujo en intentar estar en casi todas las plataformas digitales.