miércoles, 12 de marzo de 2014

Amazon, el comecocos del papel

La industria de libros impresos en papel no está viviendo su mejor momento y la razón se puede definir en una palabra: Amazon. A finales de 2011, la compañía estadounidense llegó al mercado español con su servicio Kindle. Fue un aterrizaje que encendió la mecha en un sector que hasta entonces se había mostrado demasiado cauto y prudente ante los cambios digitales. 2012 fue el año de las prisas para muchos. LaCasa del Libro lanzó Tagus. Apple había abierto su ibookstore sólo unos meses antes, y Google Play también tenía previsto su servicio de venta de ebooks. La idea era posicionarse cuanto antes, pero sin una dirección muy clara.

Esto generó desconfianza en los editores, que se enfrentaban a un debate moral entre subirse a un tren que arrancaba demasiado deprisa y con unas condiciones leoninas impuestas por el gigante Amazon. Los resultados se observan fácilmente en los gráficos del anuario de estadísticas. Obviamente los que más se salvaban de esta guerra del progreso eran los de ciencias sociales y humanidades, necesarios para el estudio y prácticos en papel. Lo que no indica la estadística es la caída estrepitosa en ventas por parte de las grandes editoriales. Ante esa situación, se vieron en la necesidad de bucear en la red para encontrar un manual de supervivencia que finalmente se tradujo en intentar estar en casi todas las plataformas digitales.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Crítica: El Hobbit, la fantasía repetitiva.


La literatura nutre al séptimo arte, lo protege de caer en las garras de la vulgaridad  y satisface o agravia la imaginación de los lectores más voraces.  Pero el cine también imprime grandeza a ciertas obras, y en eso es experto el artífice de la Tierra Media en la gran pantalla. Con infinito respeto, Peter Jackson y su equipo han convertido los volúmenes de J.R.R Tolkien en un símbolo dentro del género de aventuras. Todo un universo imaginario con personalidad propia que se reconoce, desde hace una década, en unos colores, acordes y voces característicos. 

Nos encontramos ante la primera entrega de una trilogía que adaptará, de forma bastante dilatada, las 280 páginas de El Hobbit. Todo el proceso de producción ha sido un libro abierto; las innovadoras técnicas, el reparto, fechas y títulos. Dos años de información en dosis ingentes no han servido para acallar el temor de los fanáticos seguidores de la trilogía de El señor de los anillos. Pues bien, lejos de ser una cinta perfecta, los Tolkiendilis y los incondicionales de Jackson pueden respirar tranquilos y rascarse confiados los bolsillos para disfrutar en el cine de esta épica aventura.